Seré breve: Te esperan cosas hermosas. Solo resiste y mantén la fe.
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Hace mucho que no escribía, pero es este momento el que me inspira ahora mismo.
Habían pasado 33 días desde que pisé la calle por última vez y no me imaginaba que la situación se complicaría día con día. Afortunadamente estoy con mi Germán compartiendo más que nunca y disfrutando los momentos de una forma más intensa y diferente. Es verdad que en ocasiones la convivencia se complica. Tengo que confesar que a veces puedo ser una persona «especial» y estoy contenta de no estar sola, de poder superar esta crisis con la persona que me da paz y me tranquiliza. Mi héroe, porque es quien ha salido por los víveres y uno que otro gustito con el que aún con opciones limitadas, me ha sorprendido cada vez.
Todos los días escuchamos en el noticiario los contagios y tristemente los decesos. Todos se ha reducido a cifras. Me pregunto, ¿cuántos más faltan? ¿Hasta cuándo terminará? Cada semana la fecha del «distanciamiento social» se prolonga. Es como si estuviéramos en un bucle porque los días transcurren siempre igual, con más o menos ganas de hacer cosas, pero siempre la misma rutina.
Dicen que estamos a la mitad del confinamiento, pero pienso ¿y después qué? Cuando volvamos a las calles nuestra vida, como la conocíamos, ya no será la misma. Habrá un antes y un después, y pensar en ello me causa incertidumbre. El no saber cómo serán los reencuentros con familiares, salir a caminar por las calles y cuántos amigos nos podremos reunir, en dónde y sobre qué condiciones. La interacción con otras personas será algo nuevo para todos que deberemos aprender.
Me resulta complicado imaginar qué nos depara a todos a partir de ahora, pero no queda de otra que esperar, agradecer porque tenemos salud y porque los míos también se encuentran bien. Estar tranquila y tratar de despejar la mente, ya sea con música, ejercicio, lectura, las redes sociales, en fin… lo que sea para seguir pasando los días.
Espero con ansias el día que pueda salir a la calle para dar un largo paseo, ver a otros – a lo lejos – y disfrutar al máximo cada paso.
Un día más es un día menos.
Te quiero mucho y me gusta saber que está bien. Lo que sea que pase estoy segura que traerá buenos cambios.
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