Dos años

El tiempo no es sino el espacio entre nuestros recuerdos.

Henri-Frédéric Amiel

Cuántas veces hemos escuchado «¡cómo pasa el tiempo! ¡El tiempo se pasa volando!» y no puede ser más verdad esa sensación. Siento como si entre más grandes nos hiciéramos, el tiempo volara, los días transcurrieran más rápido y no nos diéramos cuenta. Este año, particularmente, y gracias a la pandemia del COVID-19, es como si hubiera cerrado los ojos y al abrirlos, ¡pum! Noviembre.

Todo esto lo había estado pensando mientras se acercaba mi segundo aniversario en España. Y es que han pasado exactamente 731 días desde que decidí dejar mi país y comenzar una nueva vida en Madrid, lejos de mi familia y amigos. Han pasado dos años en los que tenido la oportunidad de vivir experiencias que jamás me habría imaginado. He podido conocer sitios hermosos, gente bellísima y sobre todo, conocerme a mí misma y por supuesto, mucho más mi Germán.

Es por él que hoy estoy más agradecida que nunca con la vida, el universo… A su lado, todo este tiempo ha pasado rápido y muy feliz. Me encanta la forma en la que hemos construido una relación de pareja en la que hemos aprendido muchísimo el uno del otro y cada día seguimos aprendiendo más. Durante el confinamiento, descubrimos que podemos estar 24/7 sin discutir, pelear y esas cosas, obvio, cada quién tiene su carácter y a veces surgen desacuerdos, pero hemos podido salir adelante, felices y contentos, ¡y me fascina!

Me encanta pensar que todos deberían tener un Germán en sus vidas, estoy segura que el mundo sería un lugar mejor (jiji). Es decir, todos deberíamos conocer a una persona que se preocupe por cómo te sientes, que se interese por tus cosas, que haga planes y construya contigo, que te escuche, que te haga sentir especial todos los días. Que te invite a ser mejor persona por ti, para ti, para ambos y la relación (sea cual sea).

Regresando al tema principal. Ha pasado tan rápido el tiempo, que siento como hubiese sido ayer que me despedía de mi familia en el aeropuerto de la Ciudad de México y que mi corazón se apachurraba y crecía a la vez, primero porque estaba muy emocionada y no sabía lo que me esperaba de este lado del mundo; y segundo, porque no sabía cuando volvería a ver a los míos. ¡Wow!

A veces me pongo melancólica porque el maldito virus arruinó los planes que tenía para visitar a mi gente en el verano. Se canceló mi vuelo y con ello, se pospuso la oportunidad de viajar a México hasta nuevo aviso. Espero que pronto, muy pronto pueda concretar ese viaje. No me quejo, porque afortunadamente todos estamos bien y con salud, así que de esta manera puedo tener un poco de paz en mi corazón.

Por lo pronto, sigo disfrutando y conociendo esta ciudad que tanto me gusta y en la que me siento feliz, segura, muy contenta y que ya es mi hogar. Pero sobre todo, intento hacer que cada día valga, disfrutar cualquier cosa y sencilla: desde mi cafecito de las mañanas, los platillos mexicanos que improviso con lo que tengo aquí, ¡hasta el burrito del Tierra del que me he hecho fan!

¡Quiero seguir disfrutando la vida y sus matices!

Hasta luego y nos vemos pronto, México.

Publicado por soytuphan

Tres palabras me definen: divertida, bailadora y espontánea. Me encantaría que siguieras mis posts, así podrías conocer un poco más de mí, además de lo que publico en las redes sociales, ¡sígueme ahí también!. Como verás, no soy una persona a que le guste el protagonismo, más bien me gusta mostrar lo que para mi me parece interesante, hermoso, interesante y digno de compartir.

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